Carlos Alcaraz es fiel a su talismán: no ha faltado a la cita

La rutina de Carlos Alcaraz que se ha convertido en su talismán para el Mutua Open

Carlos Alcaraz es fiel a su talismán no ha faltado a la cita
Carlos Alcaraz es fiel a su talismán no ha faltado a la cita

El tenista murciano Carlos Alcaraz avanza con paso firme en el Mutua Madrid Open. El pasado miércoles disputó su partido de cuartos de final, alcanzando las semifinales con una exhibición de poderío incluida ante Kachakov por un 6-4, y 7-5. Ya sólo le quedan dos partidos para defender su corona en Madrid.

Carlos Alcaraz sigue en plan apisonadora para llegar a revalidar el título conseguido el año pasado en Madrid, y como lo que resulta bien, mejor no tocarlo, el murciano tiene un ritual que repite cada vez que compite en la Caja Mágica.

Muchos son los profesionales del deporte que tienen pequeños rituales, supersticiones o manías antes, durante o después de sus competiciones. Pasa en todos los deportes, los hay que se santiguan antes de entrar al campo, los hay que no quieren pisar la líneas de la pista o los que dan un salto antes de entrar. En el mundo del tenis, estos “toc” también tienen sus adeptos. El propio Rafa Nadal tiene muchos, como la colocación de las botellas de agua, las toallas, o los saques.

Carlos Alcaraz en De María
Carlos Alcaraz en De María

 

El ritual de Carlos

En el caso del tenista murciano tiene más que ver con la superstición, ya que desde que está en Madrid, Carlitos es un asiduo en De María, un restaurante argentino en la calle Félix Boix. Desde que comenzó el torneo, Carlos Alcaraz escogió este establecimiento para cenar con su equipo de trabajo. Y le está funcionando tan bien que repite frecuentemente, ya ha cenado cuatro veces en esta edición.

Entre los platos que ha podido degustar el tenista español estarían las anchoas y los boquerones en vinagre, l atún, especialidad de la casa o las carnes fileteadas al estilo argentino. En el caso de los postres se ha decantado por el ‘Pájaro tropical’, que consiste en partir una piña por la mitad y vaciarla, luego la casa rellena la fruta con una especie de crema pastelera y caramelizan su superficie.

 

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